domingo, 28 de abril de 2013

Aprendemos a ser racistas

Artículo publicado en el periódico El país en el que el escritor Ben Jallou y el exjugador de futbol Thuram reflexionan sobre la xenofobia.


APRENDEMOS A SER RACISTAS
El último en expresar su disconformidad, su amargo lamento, fue Nosa, mediocentro nigeriano del Betis. Fue la semana pasada tras marcarle un gol al Sevilla, cuando se marcó una doble peineta. Horas más tarde, digerida la furia, se excusó en Twitter: “Pido disculpas a los aficionados por el gesto, pero no voy a tolerar el abuso racial que estaba recibiendo de unos pocos aficionados descerebrados”.
Fue el último de una larga lista de vilipendiados, toda vez que no es extraño escuchar gritos simiescos desde las gradas de cualquier estadio, incluso episodios peores como lanzar bananas y cacahuetes. La multa, al club, suele ser de 601 euros; el daño, terrible. “En Italia también me hacían el ruido de los monos. Nos fijamos en la piel, el idioma, y olvidamos que el ser humano es mucho más complejo”, convino Lilian Thuram, exfutbolista del Barça y Juventus, que realizó ayer una charla para concienciar a la sociedad contra el racismo, tema que le preocupa y domina, como explico en su libro Mis estrellas negras. Junto a él estaba el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun, afincado en Francia y lejos del fundamentalismo, pero gran defensor de la igualdad, como su pluma aclaró en Papá: ¿Qué es el racismo? y La primavera árabe, entre otras muchas obras. “La crisis, fabricada por gángsteres, ha puesto de relieve que hay depredadores que han jugado con dinero. Pero también se ha acentuado los instintos más malos. Y se odia al vecino… se busca cabezas de turcos. Continúa el racismo”, resolvió Ben Jelloun en el acto organizado por la Fundació FC Barcelona bajo el título de “El racismo sigue aquí, nosotros también”.
— “¿Quién cree que el hombre está por encima de las mujeres?”, cuestionó Thuram por la mañana, en otro de sus actos, en el instituto IES Oriol Martorell.
— “Yo”, se atrevió un niño.
— “Sube y explícanos el porqué”, le conminó el exfutbolista.
— “Porque el hombre trae el pan a casa”… se arrancó el chico.
— “El racismo es una construcción cultural y económica. Se ataca desde la base, desde la educación”, respondió en tono didáctico Thuram, que prosiguió con su charla. Algo, en cualquier caso, que el CCCB no pareció compartir, al punto de que cobró la entrada a los estudiantes, también a la prensa que no estaba en la lista. “Todos pagan tres euros”, se excusaron desde la entidad. Y es, precisamente, la crisis económica el resorte que subraya el racismo.
“Hay una única buena noticia”, antepuso Ben Jelloun, siempre ácido porque ya cuando le dieron el prestigioso premio Goncourt en 1987 dijo eso de “soy el primer moro en ganarlo”; “el parlamento francés ha decidido suprimir la palabra raza de la Constitución porque solo hay una raza humana”. Centrado primero en Francia —“ahí se da actualmente la islamofobia; antes se odiaba a los judíos, luego a los árabes, nunca quisimos mucho a los africanos… y ahora hay miedo, inseguridad y fantasmas con el islam, que es la segunda religión del país y eso no lo traga nadie”, luego se centró en la denominada primavera árabe, que acabó con las dictaduras de El Abidine Ben Ali en Túnez y de Hosni Mubarak en Egipto, pero lamentó la falta de continuidad. “Gobiernan partidos ajenos a la revolución, el problema es que la democracia se aprende en la escuela”. Recogió el testigo Thuram: “No nacemos racistas, sino que aprendemos a serlo. Se divide y se establecen jerarquías… Es una construcción política irracional. Arriba el blanco; abajo, el negro”.
Thuram, que rechazó la oferta de Sarkozy en 2008 de ser ministro francés porque “cree que la inmigración es un problema para la identidad nacional”, cambió de nombre al dejar su Guadalupe natal y llegar a París —“me llamaron Noiret, una vaca negra muy estúpida que compartía dibujos animados con otra blanca muy inteligente”— reivindicó: “Solo existe la raza del Homo sapiens. Pero el racismo es una cuestión intelectual y se torna en emocional, cuando ya no se puede controlar”. Cerró Ben Jelloun: “Siempre me preguntan si ha disminuido el racismo desde Papá: ¿Qué es el racismo? La respuesta es no, pero se debía escribir”.


miércoles, 24 de abril de 2013

¿Estamos ante un caso de racismo sanitario?


Noticia publicada en www.eldiario.es el pasado día 23 de abril de 2013:

Se investiga si hubo racismo sanitario en el trato a una inmigrante que murió tras ir cinco veces a urgencia


La Fiscalía Provincial de Valencia ha abierto una investigación para determinar si hubo falta de atención médica en la muerte de una mujer inmigrante, que falleció el 20 de febrero de 2013, después de acudir cinco veces al servicio de urgencias de centros de salud y de un hospital.
El ministerio público ha admitido la denuncia por posible negligencia médica y para exigir el esclarecimiento del fallecimiento de Soledad, "con posibles indicios racistas". La apertura de la investigación tras la denuncia interpuesta el pasado 4 de abril por la Asociación Civil Jarit, Movimiento contra la Intolerancia, la entidad Sariri, y la Associació Valenciana d'Usuaris de la Sanitat ha sido calificada como "importante" por el fiscal.
Las asociaciones denunciaron que Soledad falleció tras haber sufrido una "negligente asistencia sanitaria" y "sin que recibiera la oportuna asistencia por los servicios de urgencia y SAMU", debido a lo que tardaron en actuar -unas "dos horas" aproximadamente- tras los "numerosos" requerimientos por parte del marido de la víctima y de otra persona.
La mujer residía junto a su marido y a su hija en la calle Fuente San Luis de Valencia. Una semana antes del fallecimiento, presentó un cuadro de tos, motivo por el que acudió por primera vez, el día 15 de febrero, al centro de salud del barrio de Ruzafa, donde, según denunciaron las entidades, no quisieron atenderla porque le manifestaron que su tarjeta sanitaria "no tenía validez". Esto es "incierto", según indican los denunciantes.
Dos días más tarde, la mujer comenzó a tener dificultad para tragarse los alimentos, por lo que acudió a los servicios de urgencias del Hospital Clínico de Valencia, y tras una "oportuna" exploración física y al descartarse patología urgente aguda, se le dio el alta para su control por el médico de cabecera.
Al día siguiente, la mujer volvió a este hospital porque no mejoraba, y "sin recibir ningún tipo de reconocimiento", "tan solo se le indicó el mantenimiento del tratamiento pautado el día anterior". También se le señaló que su hospital de referencia era el Hospital Doctor Peset, y se le dijo que "si volvía otra vez a los servicios de Urgencias, le cobrarían", tal y como recoge el escrito.
Ese mismo día, como no mejoraba, volvió al centro de salud de la Fuente de San Luis, donde le comentaron que el Hospital Clínico no era su hospital de referencia, y se le administró una inyección para las náuseas. Seguidamente, en la madrugada del día 19, la mujer comenzó a toser sangre, por lo que su esposo intentó recibir asistencia domiciliaria que "le fue denegada" tras indicarle que este servicio "no se efectuaba por un simple resfriado". Ya por la mañana, volvieron a su médico de cabecera, quien le mantuvo el mismo tratamiento oral anteriormente pautado.
Al día siguiente, también de madrugada, el marido de la mujer, tras comprobar que el estado de salud de ésta había empeorado, llamó a los servicios de urgencia, y desde allí le indicaron que "no acudirían a su domicilio por un simple constipado", según se expone en la denuncia.
Al ver que sus llamadas de socorro eran "obviadas", el hombre se puso en contacto con su empleado y le pidió que acudiera a su vivienda con su vehículo para poder llevarla al hospital. Una vez allí, éste también intentó llamar a Urgencias, e igualmente se les "denegó" esta posibilidad.
Por este motivo, el empleado se puso en contacto con la Policía Local de Valencia, y los agentes se trasladaron hasta el lugar indicado. Una vez allí requirieron la "inmediata" presencia de los servicios de Urgencias, quienes acudieron a la vivienda tras "dos horas" aproximadamente desde que se produjo la primera llamada de socorro. Comprobaron que la mujer ya había fallecido.
Movimiento contra la Intolerancia ha aprovechado la admisión de esta denuncia para pedir que este caso "no quede en el olvido" y para que la Conselleria de Sanitat "dé la información necesaria para el esclarecimiento de las actuaciones en los hospitales, centros de salud, y SAMU entre el 15 y 20 febrero", días en que la mujer solicitó asistencia médica.
Asimismo, ha reclamado que se "aclare" la autopsia realizada a la mujer, de nacionalidad boliviana, "y con ello no dejar impune los errores y actuaciones realizadas". "No puede ser real en este país que haya un peregrinaje por centros sanitarios durante cinco días y al final Soledad muera en la puerta de la calle de su casa", ha agregado.
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