
A la sorpresa de que el autor confeso de los cinco apuñalamientos en cadena ocurridos en Lleida el lunes es un estudiante de Medicina, siguió ayer otra más inquietante: Alejandro Ruiz, 21 años, es un ultra que tiene pendiente en Logroño un juicio por una agresión con navaja de tintes xenófobos. Es una información que da un giro al caso. Hasta conocerse, los investigadores creían que las víctimas habían sido elegidas al azar. Pero cuatro de ellas son extranjeras. Como el hombre al que acuchilló en su ciudad natal en el 2012.
Lejos de lo que la policía creyó en un primer momento, el agresor, que podría ser acusado por cinco delitos de intento de homicidio, con el agravante de odio, no ha resultado ser una persona de nacionalidad extranjera ni tener unos 35 años, como lo describieron algunos testigos y difundió la policía autonómica.
La policía catalana también creyó que no había ninguna relación entre las víctimas. Sin embargo, una vez conocidos los antecedentes racistas de Ruiz, parece que no las habría elegido de forma aleatoria sino que lo habría hecho de forma premeditada. Cuatro de los cinco heridos son de nacionalidad extranjera, y la policía sospecha ahora que el detenido habría confundido al único autóctono con un inmigrante. En concreto, los heridos son una mujer de origen marroquí y cuatro hombres, entre los que hay un sudamericano, un chino, un paquistaní y un español.


